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Sábado, 31 Octubre 2015 12:18

la tortuga "altamente efectiva"

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¿Conoces los 7 hábitos de la gente altamente efectiva?

Te los muestro a través de este maravilloso cuento...

La tortuga Paracaidista

La tortuga Paracaidista vivía en un bosque. Allí tenía todo lo necesario: maleza con la que protegerse, un río donde bañarse y alimentarse, incluso un claro donde tomar el sol. Tenía, en suma, todo lo que necesita una tortuga para ser feliz. Sin embargo, Paracaidista tenñia un anhelo superior.

Cada cierto tiempo se veía pasar una avioneta por el cielo y la gente se tiraba. Yla tortuga soñaba con imitarlos. Sí, la tortugaq quería ser paracaidista. De ahí su nombre.

Un día estaba Paracaidista dándose un baño en el río cuando vió venir un pez muy apetitoso. Se acercó para comñerselo pero é, al ver sus intenciones, se paró y le dijo:

  • ¡Espera!, ¿qué haces?
  • Pensaba comerte - contestó Paracaidista- Tengo hambre.
  • Entonces no podré contarte lo que sé -replicó el pez.
  • Un pescado que sabe cosas, Interesante. Cuéntame.
  • Sé que eres la tortuga que llaman Paracaidista. Vengo de la parte alta del río y allí, ¿sabes qué he visto? Una pista desde la que despegan los aviones que llevan a los paracaidistas. Si en lugar de estar aquí, comiendo peces indefensos, remontas el río, podrás cumplir tu sueño.

Esto hizo reflexionar a Paracaidista, momento que aprovechó el pez para salir por aletas. Finalmente Paracaidista exclamó:

  • ¡Caparazones! Tiene razón el pez. He de ir río arriba.

Y así fué como se puso en marcha la tortuga. Llevaba un buen rato caminando por el bosque cuando oyó que alguien le hablaba:

  • ¡Hola! ¿Puedes ayudarme? ¡Socorro!

Paracaidista alzó la cabeza y vió un Hada atrapada en una tela de araña. En realidad, nunca había visto un hada, pero sabía que esa criatura no era una araña.

  • Vaya, no eres una araña -dijo la tortuga.
  • Veo que eres muy observadora - replicó el hada.
  • Y si no eres una araña, ¿qué haces una tela?
  • Soy un hada. Iba volando, revisando las flores del bosque y ¡plaf!, me quedé aquí colgada.
  • ¿Y la araña?

El hada empezaba a impacientarse.

  • La araña debió abandonar la tela por puro aburrimiento. Oye, ¿podrías ayudarme a bajar, por favor?

Paracaidista podía, así que con firmes mordiscos rompió la tela y liberó al hada.

  • Muchas gracias, tortuga...
  • ...Paracaidista. Me llamo paracaidista porque quiero ser paracaidista. Voy río arriba en busca donde está la pista donde está el avión que me llevará arriba, al cielo.
  • ¿Y tu paracaídas?

La tortuga se quedó pensativa. No había pensado en eso. ¡Caparazones!

  • ¿Qué clase de paracaidista voy a ser sin paracaídas?

El hada vió la indecisión en su cara y le respondió:

  • No te preocupes. Tú me has ayudado a mí y es justo que yo te ayude a tí. No puedo acompañarte río arriba, pero puedo conseguirte el paracaídas más bonito del mundo.

Dicho esto, sacó su varita y teje que te teje fué reuniendo un gran montón de flores con las que hizo un gran paracaídas.

  • Muchas gracias, hada -le dijo Paracaidista cuando se lo entregó.

Tras esto, el hada continuó con su labor por el bosque y la tortuga retomó su camino río arriba. Así consiguió su paracaídas.

Pasó un rato antes de que un ruido la asustara, por lo que se metió corriendo en su caparazón. Pasado el susto inicial sacó la cabeza, poco a poco, para identificar el origen del sonido. Era una abeja que estaba llorando. Paracaidista sí había visto abejas antes, ya que revoloteaban por todo el bosque y a veces se le posaban y le habñian cosquillas en el caparazón.

  • ¿Qué te ocurre, abeja?, ¿por qué lloras? -preguntó la tortuga.
  • Me he perdido -respondió la abeja-. Hoy era mi primera salida de la colmena para recolectar polen y me he perdido -continuó entre sollozos.
  • Yo estoy buscando la pista de donde despegan los aviones de los paracaidistas. Si quierres, puedes venir conmigo y así somos dos buscando -ofreció Paracidista-. Estar perdido es mejor con compañía.

La abeja aceptó y acompañó a la tortuga en su viaje, fijándose bien por si reconocía el camino para volver a casa.

Llevaban un buen rato así, la tortuga con su caminar y la abeja con su revoloteo, cuando empezaron a oir un fuerte zumbido.

  • ¡La colmena! -exclamó la abeja.

Efectivamente, entre el ramaje de un espléndido árbol había una colmena. Las abejas se inquietaron al ver a Paracaidista, porque las abejas son muy sensibles y piensan que todos los demás son ladrones que quieren su miel, la cera o cualquiera de los otros productos que guardan allí. Podrían haberla atacado, perro por fortuna su amiga no perdió el tiempo y saludó a las abejas así:

  • ¡A de la colmena! ¡He vuelto! Soy Bzzzzzbzz, que me perdí y esta tortuga me ha ayudado a regresar.

Esto tranquilizó a las abejas con respecto a Paracaidista, se alegraron mucho por recuperara Bzzzzzbzz e incluso salió la reina a dar las gracias a la tortuga...

  • ... Paracaidista, majestad. Mi nombre es Paracaidista porque quiero ser paracaidista. Precisamente voy río arriba en busca de...

La abeja reina se echó a reir al oir el discurso de la tortuga. Al ver que no entendía el motivo de la risa, le explicó:

  • No necesitas buscar más, Paracaidista. Nosotras podríamos volar cargando contigo y después soltarte. Mas no tienes paracaídas...
  • Sí tengo -interrumpió Paracaidista mientras sacaba su paracaídas de flores-. Tengo éste que me entregó un hada del bosque.

La reina y todas las abejas miraron con asombro el paracaídas. ¡Flores! La reina habló de nuevo:

  • Sea. Te ayudaremos. Aunque antes debo pedirte otro favor. Déjanos recolectar el polen de tun paracaídas. A ti no te sirve y a nosotras nos servirá para el próximo invierno.

Paracaidista no tuvo que pensárselo mucho, así que las abejas primero recolectaron todo el polen de las flores y después, no sin cierto esfuerzo, se elevaron hacia el cielo cargando con la tortuga. A una buena alturala soltaron y Paracaidista pudo gritar ¡Quelónido! mientras tiraba de su paracaídas.

Llegó sana y salva al suelo del bosque y se convirtió así, por derecho, en la tortuga Paracaidista.

Si alguna vez vas por el bosque y ves un enjambre de abejas cargando con una tortuga con un paracaídas de flores, no lo dudes, es Paracaidista.

 

Cuento escrito por Carlos Cortés del Valle

 

 

 Ahora te sugiero un ejercicio....

Vuelve a leer el cuento y encuentra los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, que son:

  1. ser proactivo
  2. comenzar con un fin en mente
  3. poner primero lo primero
  4. pensar "ganar-ganar" (todas las partes ganan)
  5. buscar primero entender, luego ser entendido
  6. sinergizar - crear alianzas
  7. afilar la sierra. Renovarse. Evolucionar

¿Los has encontrado?

¿Cuáles forman ya parte de tus hábitos?

¿Cuáles te faltan?

¿Te ha gustado esta historia? si es así compártela con tus amigos, y déjame tus comentarios. Será un placer saber de ti.

 

 

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Isabel Cortés del Valle

www.guiadevidaycoaching.com
Isabel@guiadevidaycoaching.com
Telf: 635 058466
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